Bueno, parece que esto de ir contando la evolución del acuario no es tan fácil como creía :( Lo cierto es que últimamente no tengo nada de tiempo, pero al menos hoy contaré una historia que empezó bien pero acabó mal, en plan Shakespeare...
En las pasadas navidades, con la llegada de tan felices fiestas, y aprovechando una buena oportunidad, regalé a la tortuga (ole!). Debo decir que acabó en buenas manos, aunque ya no tiene compañeros de acuario de los que abusar. Un aplauso de homenaje a la tortuga que me animó a iniciarme en este mundillo.
El problema es que, también aprovechando las fiestas, y con alevosía, alguien decidió regalarme tres nuevos peces... bettas! Arghhh, de Guatemala a Guatepeor! Los bettas, especialmente el macho, se dedicaban a perseguir a los pobres guppys, que después aparecían con las colas mordisqueadas.
Está visto que los bettas son muy celosos, y no soportan peces de colores vistosos. También las hembras eran problemáticas, aunque ellas se peleaban entre sí. Digamos que la hembra dominante tenía dos objetivos, escapar del macho y maltratar a la otra hembra. En fin, que durante unos meses en vez de acuario tuve un ring. Incluso hice una separación de metacrilato perforado para separar al macho, que tranquilizó un poco las cosas. Lo sorprendente es que cuando el macho se vio aislado de las hembras no tardó en comenzar la construcción de un nido de burbujas.
Por unos días me las prometí muy felices, e introduje a la hembra dominante con el macho; como resultado obtuve una hembra herida y muy estresada. Probé con la otra hembra, y el resultado fueron más ataques feroces. Esta segunda hembra, ante el acoso del macho y la hembra dominante, acabó muriendo (otra víctima de la violencia de género). Un par de semanas más tarde lo intenté de nuevo y funcionó, aunque la hembra fue herida nuevamente por el macho-pez. Unos días más tarde nacieron los alevines, y murió la hembra. Como todas las historias trágicas tienen un final triste, los alevines fueron muriendo víctimas de la inexperiencia del padre y de mí mismo. El betta también acabó bastante dañado, y quedó claro que los bettas no son compatibles con acuarios comunitarios ni conmigo tampoco. Visto lo visto, regalé al betta, que ahora nada en círculos en una pecera individual.
Moraleja: los únicos peces que se pueden regalar sin informarse previamente son las lubinas al horno. Por otra parte, en estos meses también cambié el acuario de lugar (más lejos de la ventana, mejor para los peces aunque peor para las plantas) y le coloqué la tapa (ahora sólo tengo que cambiar agua, y no reponer la evaporada).
Población (IV-2009): 1 pleco, 1 corydora aenus, 1 corydora panda, 1 corydora paleatus, 6 cardenales, 1 betta, 6 guppys.
Antes... Acuario 2: Inicio del acuario grande.
Después: Acuario 4: De la multiplicación de los panes y los guppys.
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| Guppys nadando tranquilamente. |
El problema es que, también aprovechando las fiestas, y con alevosía, alguien decidió regalarme tres nuevos peces... bettas! Arghhh, de Guatemala a Guatepeor! Los bettas, especialmente el macho, se dedicaban a perseguir a los pobres guppys, que después aparecían con las colas mordisqueadas.
Está visto que los bettas son muy celosos, y no soportan peces de colores vistosos. También las hembras eran problemáticas, aunque ellas se peleaban entre sí. Digamos que la hembra dominante tenía dos objetivos, escapar del macho y maltratar a la otra hembra. En fin, que durante unos meses en vez de acuario tuve un ring. Incluso hice una separación de metacrilato perforado para separar al macho, que tranquilizó un poco las cosas. Lo sorprendente es que cuando el macho se vio aislado de las hembras no tardó en comenzar la construcción de un nido de burbujas.
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| Betta macho muy orgulloso de su nido de burbujas. |
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| Vista general del acuario. |
Población (IV-2009): 1 pleco, 1 corydora aenus, 1 corydora panda, 1 corydora paleatus, 6 cardenales, 1 betta, 6 guppys.
Antes... Acuario 2: Inicio del acuario grande.
Después: Acuario 4: De la multiplicación de los panes y los guppys.


