lunes, 8 de febrero de 2010
4 comentarios

Acuario 5: Caracoles!

Ante la avalancha de peticiones, me veo obligado a publicar la siguiente entrega sobre las aventuras y desventuras de mi acuario antes de lo esperado (porque no tenía ni fecha ni intención de hacerlo, hehe).

Repasemos los acontecimientos: empieza el acuario; una tortuga siembra el caos hasta que se exilia; la mafia de los bettas atemoriza a la población hasta que las luchas internas provocan su declive, y el último exponente es desterrado; los guppys aprovechan entonces la época de paz para caer en el fornicio y provocar una explosión demográfica primero, y una extinción en masa después; y ahora...

El acuario vivía una época de armonía y equilibrio. Los peces eran felices (incluso se diría que sonreían) y las plantas crecían poco a poco porque ya nadie las rompía mucho a mucho. Aunque esto no es del todo cierto, porque el pleco de vez en cuando se pone a chupar las hojas y las plantas se acaban marchitando, aunque no es un gran problema. En fin, que yo tampoco le hacía mucho caso al acuario, debido al inicio de la vida conyugal, y las semanas transcurrían sin novedades.

Hasta que un fin de semana me animé a comprar un par de plantas nuevas para aportar algo de frescura al acuario. Las lavé con agua corriente para evitar problemas, como siempre, y las planté en la arena. Dos o tres semanas después descubrí sorprendido un pequeño caracolillo en una piedra. No tenía ni idea de dónde había salido, hasta que busqué información en internet y resultó ser un "falso planorbis", un caracol pequeño e inofensivo que se alimenta de algas y restos de comida. Parece que es común que estos polizones lleguen a los acuarios refugiados entre las raíces de las plantas, incluso aunque se laven. Una vez aclarado el misterio, no le di más importancia. Un par de días más tarde apareció otro polizón deslizándose por el cristal, y en este caso resultó ser un "physa accuta", otro pequeño caracol que se alimenta de algas y material en descomposición. Ya eren dos, y tampoco me preocupó. Pero había un detalle importante, estos pequeños caracoles son hermafroditas de reproducción cruzada, es decir, que para la cría son necesarios dos individuos.
Falso planorbis.
Al día siguiente apareció otro physa, y en ocasiones se les veía retozando uno encima del otro, hasta que... sorpresa! una par de semanas más tarde aparecieron varios physas más, de un tamaño muy pequeño. Obviamente, estos ya eran crías de la pareja original, y cuando observé atentamente el tema pude ver pequeños pegotes gelatinosos con los huevos de los caracoles, adheridos en las plantas y las paredes del filtro. Estaba claro, la bacanal de guppys había sido sustituida por una orgía hermafrodita de physas. Por desgracia (sobre todo para él), el falso planorbis vino sin compañía, por lo que no tuvo descendencia y acabó desapareciendo.
Physa accuta.
Pronto los physas se convirtieron en plaga, y dejé de contarlos cuando superaron la cincuentena (es que no sé contar más...). Eran tantos que empecé a controlar la población aplastando algunos para dejar que los peces se los comieran. Pronto comprobé que en realidad no era necesario, porque el aumento de población era debido a la sobrealimentación (continuaba echando tanta comida como cuando había decenas de guppys, pero ahora con muchos menos peces). Una vez consumida la acumulación de comida sobrante en descomposición, el número de physas empezó a menguar. Ahora mismo la población está estabilizada en unos 10 ó 20, y son útiles para mantener el acuario limpio, aparte de que es bonito verlos correr por el cristal (y digo correr, porque estos caracolillos son muy rápidos).

Una vez controlada la segunda explosión demográfica, y con unos habitantes nuevos desarrollando su labor, comenzó en el acuario una época de tranquilidad, equilibrio, belleza... y aburrimiento.

Vista general del acuario.
Población (XII-2009): 1 pleco, 1 corydora aenus, 3 corydora paleatus, 7 cardenales, 11 guppys. Bastantes physas.


Antes... Acuario 4: De la multiplicación de los panes y los guppys.
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  1. En los inicios de mi acuario también tuve una invasión de physas. Me costó bastante erradicarlos, pero una vez logrado ya no entra planta en el tanque que no pase por un buen lavado con unas gotitas de vinagre.

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  2. Uy, sí, si ya te imagino dibujando líneas con permanente en la pared del acuario, y poniendo un grupo de caracolillos y una hoja en extremos opuestos... y disfrutando de las carreras vertiginosas.

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  3. Pues a mí los physas me gustan, en su justa medida claro. No molestan ni son feos, y hacen un trabajo muy útil limpiando los rincones más inaccesibles (por ejemplo, la caja del filtro y el calentador).
    Antes tenía un caracol manzana que llegó a ser como una pelota de golf, pero ahora tengo miedo de que me rompa las plantas al reptar por ellas.

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  4. Qué falta de profesionalidad! ¿Para qué están las cuarentenas? ¿Es que nadie ve las películas de zombies (o infectados)?

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