El fin de semana del
Chuseok fuimos a Jeju (제주), la isla al sur de Corea. El viaje da para muchos posts, porque fue realmente interesante, así que voy a ir publicando poco a poco. Hoy voy a hablar del ferry en el que viajamos, porque podríamos decir que se trataba de un "ferrry tradicional coreano" y el viaje estuvo lleno de sorpresas.
Zarpamos del puerto de Mopko (목포), en la costa suroeste de Corea, a bordo del ferry Queen Mary (퀸 메리 ). Ojo que no es el famoso
RMS Queen Mary que sirvió en la segunda guerra mundial, sino un ferry coreano que por algún motivo han bautizado con el mismo nombre. Como era de esperar en fechas próximas al Chuseok, el ferry estaba lleno de gente dispuesta a pasar un par de días en la isla más famosa de Corea (con permiso de
Dokdo, famosa por otros motivos).
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| Los coches entrando en el ferry. |
Nada más entrar en el ferry, la primera sorpresa fueron los camarotes. Ya había viajado en ferry anteriormente; a finales de 2007 fui
de Irlanda a Francia, y hace un año
de Atenas a Santorini. En ambas ocasiones había camarotes con camas para los pasajeros más pudientes y asientos para el resto. Pues bien, en este ferry también había camarotes con camas para los que pagaran un poco más, y para el resto... el suelo. Los camarotes normales estaban construidos al estilo de los apartamentos coreanos, con una pequeña zona para dejar los zapatos y otra zona más elevada para estar descalzo. Había camarotes para 20, 40 ó 60 personas. Como se puede ver en la foto la gente aprovechaba el espacio para comer, beber y después dormir.
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| Así eran los camarotes. |
Nosotros debíamos ir en un camarote de 20 personas, pero nos tocó en suerte una banda de "coreanos salvajes" que rápidamente montaron el chiringuito. Ya antes de que zarpara el barco ellos estaban celebrándolo con soju, cerveza y
kimchi. Y qué jaleo montaban. Visto el panorama, nos fuimos al "salón de actos" del barco, donde poco a poco se fueron uniendo más personas. Es una zona que normalmente está cerrada, pero que abrieron porque el barco iba abarrotado de gente (1700 personas).
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| Gente durmiendo en el "salón de actos". |
Las zonas comunes consistían en los típicos restaurantes y un minisupermercado (se agotaron las existencias de ramyeon en ambos viajes). La táctica de algunos grupos consistía en pedir algo y alargar la sobremesa para ir todo el viaje sentado en los sofás. También había una zona de sillones de masaje, que se podían usar pagando una moneda por unos minutos de masaje... pues no, porque desde el principio fueron tomados por las ajummas y allí ya no pudo entrar nadie más que ellas.
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| Ajummas controlando los sillones de masaje. |
Otra sorpresa fueron los servicios, porque eran del estilo tradicional (agujero en el suelo). Ya había visto (y usado) este tipo de servicios en alguna ocasión, pero no esperaba encontrármelos en un barco. Por suerte en la zona de camarotes VIP había servicios normales, y esos son los que usé.
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| Así es un retrete tradicional coreano. |
El viaje dura unas cinco horas, pese a que se recorren sólo unos 170 kilómetros. La razón es que gran parte del trayecto se realiza sorteando islitas. Es increíble la cantidad de islas que hay en la costa sur de Corea. Muchas de ellas son muy pequeñas y no están habitadas, aunque sí se usan para la pesca y el marisqueo. El paisaje es muy bonito, y me pasé la mayoría del viaje de ida en la cubierta disfrutando de las vistas. Eso sí, hay un punto negativo que me llamó la atención, y es el color del agua. Haciendo honor a su nombre de "Mar Amarillo" el mar es de color marrón, debido a la alta concentración de partículas de arena en suspensión procedentes del "Río Amarillo".
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| Un puente en construcción cerca de Mokpo. |
Al llegar, se baja el coche y ya se puede empezar a recorrer la isla, tras pasar por una especie de ducha que en teoría desinfecta el coche, pero que en realidad ni lo limpia. De lo que vimos en Jeju ya iré hablando en los próximos días.
El
viaje de regreso, tres días después, también lo hicimos en el Queen Mary, pero esta vez en un camarote con camas para disfrutar de un merecido descanso después de las agotadoras vacaciones (entre otras cosas subimos el
monte Hallasan). En este viaje de vuelta el barco también estaba completo, tanto de gente como de coches. Curiosamente había una mayor presencia de extranjeros, casi todos profesores de inglés que trabajaban al día siguiente, y que montaron sus barricadas alrededor del único restaurante que daba comida de estilo occidental (una especie de tostadas con bacon y huevos). Nosotros no dedicamos a comer snacks y las típicas mandarinas de Jeju.
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| Cientos de personas esperando para entrar en el ferry. |
En total, hora y media en tren de
Seúl a Daegu, cinco horas en coche de Daegu a Mokpo y otras cinco horas en ferry de Mokpo a Jeju. El mismo viaje puede hacerse en avión de Seúl a Jeju, y dura menos de una hora. Pero claro, un coche siempre da más libertad luego para moverse por la isla. Aunque ojo, que también pueden alquilarse motos para desplazarse, y parecía una opción muy popular entre los extranjeros.
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| Zarpando de la isla de Jeju. |
Nada más por hoy, atentos que en los próximos días habrá más...
* En este enlace pueden verse todos los posts del
viaje a Jeju.