En este blog no suelo dar muchos detalles de mi vida personal, pero hoy haré una excepción. Muchas cosas han cambiado desde que me mudé a Corea hace dos años y medio, y creo que este es un buen momento para dejar algunos pensamientos por escrito. El objetivo principal de este post es informar de las últimas novedades a la familia y amigos que dejé en España, al mismo tiempo que pongo algunas ideas en orden. Quizá un espacio tan público como este no sea el mejor lugar para escribir según qué cosas, pero voy a suponer que sois buena gente :)
Al venir a Corea tenía un plan consistente en tres fases. Primero, estudiar coreano durante un año. Segundo, empezar a trabajar en "cualquier cosa". Tercero, buscar un trabajo profesional. La primera parte no tuvo problemas, e hice cuatro niveles de coreano en la SNU. La segunda parte comenzó antes de lo esperado, pues me surgió una oportunidad y compaginé los últimos seis meses de estudio con un trabajo a tiempo parcial en la KTO, que desde hace un año ya es a tiempo completo. La tercera parte, retomar mi carrera como ingeniero, me está costando más de lo que esperaba.
Las pocas empresas españolas con presencia en Corea, o bien se traen españoles seleccionados en España, o bien buscan coreanos que hablen español (que cada vez hay más y mejores). Las empresas coreanas pequeñas no suelen contratar extranjeros, y en todo caso exigen un nivel muy alto de coreano (digamos TOPIK 5 o superior). Las empresas coreanas grandes sí contratan extranjeros, pero buscan perfiles muy concretos de ingenieros o economistas recién titulados, con un master, un nivel medio de coreano y que hayan estudiado al menos un año en una universidad coreana. Yo ni tengo ese master ni he estudiado en una universidad coreana (el curso de coreano no cuenta), por lo que no encajo en el perfil que demandan. De nada valen mis siete años de experiencia como ingeniero (cuatro de ellos en Irlanda), ni mi nivel alto de inglés, ni haber llegado a coordinar un equipo de más de 100 personas, ni llevar casi dos años trabajando en una empresa coreana en Seúl (aunque no sea como ingeniero). También me he dado cuenta de que mi titulación en una universidad española cuenta mucho menos que si esa misma titulación hubiera sido obtenida en una universidad inglesa o estadounidense. Las facultades de ingeniería en España exigen mucho y preparan decentemente, pero no están reconocidas internacionalmente debido a la endogamia que las ha mantenido encerradas en sí mismas durante demasiado tiempo.
Los procesos de selección son largos y complejos: screening de CVs, pruebas de aptitud/personalidad (es decir, exámenes de ingreso), trabajos en grupo, entrevistas... Hace 5 años había muy pocos extranjeros en Corea y las opciones eran altas. Sin embargo, ahora mismo sobran extranjeros, muchos de ellos excelentemente preparados tras haber pasado por la universidad coreana, y las empresas pueden permitirse buscar perfiles muy concretos. Y además está el tema de la crisis global, que también afecta a Corea, aunque sea mucho menos que a a Europa. Es decir, ya podemos decir que entrar en una gran empresa coreana es casi tan difícil para un extranjero como para un coreano.
Para tener más posibilidades, debería hacer dos cosas. La primera opción sería estudiar un master en una universidad coreana, bien sea un MBA o una especialización técnica. Sin embargo, el coste (matrículas y un año sin trabajar) es demasiado elevado, sobre todo teniendo en cuenta que ahora tengo una familia que mantener. La otra posibilidad sería volver a estudiar coreano hasta alcanzar un nivel de TOPIK 5 o 6, pero lo cierto es que el estudio intensivo es incompatible con una niña de 2 años. Así pues, a corto plazo hay pocas opciones. Y a largo plazo irán pasando los años, y no tengo claro si eso hará que las opciones aumenten o mengüen.
Con estas perspectivas, poco a poco me voy centrando más en dar clases de español. He descubierto que dar clase puede ser hasta divertido, y que mis alumnos parecen satisfechos de cómo lo hago. Además, al dar clase he aprendido mucho yo también, e incluso me he hecho examinador DELE. Entre estas clases y algunos trabajillos de traducción, junto con el trabajo principal, tenemos suficiente para vivir sin agobios. Supongo que debería sentirme muy afortunado por ello, pero no puedo ocultar que me gustaría volver a trabajar como técnico. Me gusta resolver problemas, enfrentarme a nuevos desafíos, verme rodeado de tecnología, tener que pensar y planificar. En definitiva, a los que somos de ciencias nos cuesta vivir de las letras.
Por lo demás, todo marcha fantásticamente. Aunque siempre ando escaso de tiempo, he conseguido hacer ejercicio con cierta regularidad e incluso me he dado el lujo de correr un medio maratón. Este blog me sigue motivando mucho a seguir escribiendo, y ahora también me proporciona unos eurillos de cuando en vez. Y la familia va fenomenal: Sonia crece llena de salud, y Miyoung y yo estamos encantados de que así sea. Gracias a esto, el tiempo pasa tan deprisa que me parece increíble que haya pasado ya más de año y medio desde la última vez que pisé tierra hispana.
Por cierto, la opción de regresar a España está descartada de momento. La excedencia que pedí en mi empresa ha terminado y hemos decidido continuar en Corea. El hasta luego se ha convertido en un adiós. El principal motivo es que mi empresa está sufriendo los efectos de la crisis con virulencia, y la idea de regresar a España para ser víctima de un ERE a los pocos meses es una posibilidad aterradora. Como además parece que el país tardará años en volver a ofrecer buenas perspectivas laborales, parece que lo más inteligente es continuar fuera.
Y eso es todo de momento, un abrazo para todos y todas. Especialmente a quienes me esperáis en España. No desesperéis, intentaré volver pronto aunque sea solo a saludar.
