lunes, 16 de septiembre de 2013
2 comentarios

La cabaña suiza de Cahir

Puente sobre el río Suir en Cahir

Cahir es un pequeño pueblo irlandés, pero tiene un par de atracciones turísticas muy visitadas. La primera es el famoso castillo, donde los nobles ejercían como tales. Y la segunda es una pequeña casita en la que los nobles jugaban a vivir como plebeyos, aunque solo fuera por unas horas. Me refiero a la Swiss Cottage de Cahir, una cabaña con una interesante historia detrás.

En el siglo XIX se puso de moda entre la aristocracia británica la construcción de “cottage orné”, unas pequeñas casitas rústicas muy pintorescas que eran usadas como residencias vacacionales, normalmente por pocos días. Los señores de Cahir en aquel entonces, Richard Butler y esposa Emily, se hicieron construir una de estas casitas en 1810. Fue diseñada por el gran arquitecto inglés John Nash, quien se inspiró en la naturaleza de los alrededores para crear una cabaña que parece sacada de un cuento de hadas.

Río Suir cruzando el Parque de Cahir
El río Suir atravesando el Parque de Cahir, muy cerca de la cabaña.

Situada en el Parque de Cahir, a orillas del río Suir y a tiro de piedra del castillo de Cahir que era su residencia habitual, esta pequeña casa cumplía una doble función de entretenimiento. Por un lado permitía que los señores liberasen el estrés (es un decir) jugando a comportarse como plebeyos, y por otra parte servía para recibir y hospedar a invitados. La inspiración en la naturaleza destaca sobre todo por las columnas exteriores que imitan árboles y por el sinuoso tejado de paja, típico de las cabañas de las clases humildes de Irlanda. El interior también tiene un “toque chic” con una escalera en espiral y un mobiliario más decorativo que funcional.

Lo más destacado de la cabaña, sin embargo, es el papel que decora algunas habitaciones. Se trata del primer papel decorativo comercializado, y proviene de la fábrica Dufour de París. Los dibujos son muy recargados y con colores fuertes, para nada discretos. Es un milagro que se aún conserven bastantes partes de la decoración original, teniendo en cuenta la historia de la construcción. Tras la independencia de Irlanda a principios del siglo XX trajo consigo el abandono de esta propiedad, que fue ocupada por lo aldeanos para usos poco nobles. Las habitaciones bajas fueron utilizadas como establo, y las superiores como almacén de herramientas.

Swiss Cottage de Cahir
Aspecto actual de la Swiss Cottage, acondicionada para recibir turistas.

En 1985, cuando Irlanda comenzó a descubrir que el turismo era un filón, comenzó la rehabilitación de la cabaña, que abrió al público en 1989. El interior solo se puede visitar participando en un recorrido guiado, que dura 30 minutos y cuesta 3 euros. No es barato teniendo en cuenta la brevedad y que no se permite tomar fotografías, pero es interesante porque las guías cuentan historias curiosas del lugar. Probablemente no sea un lugar imprescindible en una visita a Irlanda, pero si se pasa por Cahir merece la pena parar una hora para pasear por el parque y ver la casita.

→ Más información en la web de Heritage Ireland.
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  1. Jaja increíble como pequeñas cosas como una casita todavía den tanto para hablar después de tanto tiempo.

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    1. Hay que ver lo que hacen los pequeños ayuntamientos para promocionarse turísticamente, ¿verdad?

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