jueves, 25 de julio de 2019
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Unos días por los Países Bajos

Canal de La Haya

El año pasado hice un rápido viaje a los Países Bajos* por motivos de trabajo. En La Haya tuvo lugar un congreso de tres días de Emerson, una de las principales marcas mundiales de automatización y componentes industriales, y acudí junto a tres compañeros para aprender todo lo posible y hacer algún contacto comercial. En este post no hablaré de DeltaV ni las bondades de una amplia gama de valvulería, sino que haré un breve repaso al itinerario.

Plaza enfrente del Museo Escher de La Haya

Llegamos un martes de marzo, aterrizando en Amsterdam a tiempo para subir a un tren que nos dejó en La Haya sin tiempo para nada más que deambular media hora en busca de un lugar donde cenar algo. Aquí confirmamos la veracidad de la leyenda según la cual a partir de las 20:00 ya no se puede cenar en casi ningún sitio, y terminamos comiendo una hamburguesa infame en una McDonald's. Sin problema, porque con ese comienzo la cosa solo podía ir a mejor.

Catering del World Forum de La Haya
Por suerte, el catering del evento fue bastante bueno.

Las jornadas tuvieron lugar en el World Forum, un Centro de Congresos que no se quedó pequeño para los 1.600 participantes que corríamos por los pasillos saltando entre las 160 presentaciones. El catering fue estupendo, mucho mejor que la experiencia de la noche anterior. Resulta sorprendente cómo se puede alimentar con comida caliente a tanta gente, todos al mismo tiempo, con platos variados y de buena calidad.

El coche más antiguo del mundo en el Museo Louwman
Entre este primer modelo arcaico y la salida, una hora viendo coches antiguos.

Entre charla y charla, la noche del miércoles fue memorable. Se organizó una cena en el Museo Louwman de automóviles de época, que alberga una colección privada de coches antiguos que resulta simplemente espectacular. Digamos que me escapé un rato para ver la exposición y tardé una hora entera en recorrerla, pese a que iba caminando a velocidad moderada sin parar. Lo más destacado, aparte de los autos, fue una de las atracciones que amenizaban la velada. Un hombre con una guitarra que, acompañado por un contrabajista y un tamborilero, cantaba grandes éxitos de la música popular y aceptaba proposiciones. Lo increíble es que se conocía cualquier canción que le pidiesen. Y cuando digo cualquiera me refiero a todas. De los Beatles a Madonna, de Black Sabbath a Coldplay, pasando por Iggy Pop o los Backstreet Boys. Mis peticiones fueron de Creedence Clearwater Revival y Free, a ver si le pillaba en un renuncio, pero el maldito se las sabía de memoria. Una joya de hombre.

Bicicleta y tranvía en La Haya
Bici y tranvía.
Bicicleta con carro para niños en Amsterdam
Transporte oficial de niños y chavalada.

La noche del jueves hubo una cena con la delegación española al completo pero, sin coches ni cantantes, era imposible superar lo del día anterior. Además, tras dos días de charlas sin descanso ya estábamos todos un poco cansados. Y es que las presentaciones estuvieron muy bien, con alguna de ellas en el salón plenario por parte de motivadores de esos que van por el mundo animando a la gente a abrir la mente y no parar ante nada. Según ellos, todo es posible si lo intentas de verdad. No sé cómo sigue habiendo gente que tiene (tenemos) que madrugar cada día para ir a trabajar a una oficina, si lo único que hay que hacer es cerrar los ojos y pensar muy fuerte en cosas buenas.

Atardecer en un canal de La Haya
Atardecer en La Haya.

Las jornadas concluyeron el viernes a mediodía, y aprovechamos la tarde para dar una vuelta por La Haya. Me pareció una ciudad muy tranquila a pesar de su medio millón de habitantes. Por supuesto, había mucha gente en bicicleta, porque la ventaja de vivir en un terreno llano supera la dificultad de un clima atroz. El punto más destacado que visitamos fue el Museo Escher, pequeño pero muy bien aprovechado.

Museo de Escher en La Haya
Escher y un admirador.
Edificio de Amsterdam
Esto ya es Amsterdam.

El sábado pasamos el día completo en Amsterdam, visitando algunos logares típicos como el Museo de Van Gogh, el Barrio Rojo y uno de esos cafés para amantes de la botánica. La ciudad está llena de canales y no agobia en ningún momento, pero ya se nota que es una capital y no resulta apacible como La Haya. En general me gustó, pese a que algunos puntos famosos están llenos de turistas.

Tienda de condones en el Barrio Rojo de Amsterdam
Condonería.
Casas flotantes en un canal de Amsterdam
Casas flotantes en un canal de Amsterdam.

El domingo regresamos a casa vía Oporto, yo con la alegría de haber visitado un país nuevo sin gastar ni un euro propio. Las lecciones aprendidas: Emerson tiene mucho futuro, los DCS terminarán convergiendo con los PLCs pero DeltaV es insustituible en muchos sectores, puedo hacer cualquier cosa que desee si lo deseo con la fuerza suficiente, las bicicletas son para cualquier estación del año, en el Barrio Rojo se sigue vendiendo carne, los canales son bonitos, Amsterdam no es ciudad para reumáticos, y nunca es tarde para narrar un viaje en mi blog.

Gran canal de Amsterdam en los Países Bajos

* ¿Países Bajos? ¿Holanda? ¿Dónde estuve realmente? El país se llama Países Bajos (Netherlands), mientras que Holanda (Holland) es una región que engloba a dos de las doce provincias del país, concretamente Holanda Septentrional (donde está Amsterdam) y Holanda Meridional (donde está La Haya). Es decir, estuve en los Países Bajos pero no salí de Holanda.
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