miércoles, 25 de septiembre de 2013
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Chun Doo-hwan, dictador de Corea en los años 80, por fin pagará su deuda

La historia reciente de Corea del Sur está marcada por el paso de la dictadura a la democracia, en una transición mucho más problemática que la española. La dictadura gobernó Corea desde poco después de la Guerra de Corea hasta los Juegos Olímpicos, y dejó dos grandes nombres protagonistas. Por un lado Park Chung-hee, padre de la actual presidenta, es una figura que suscita grandes divisiones. Héroe de la patria para unos y opresor para otros, lo que es innegable es que bajo su control el país sentó las bases de un progreso económico sin precedentes. El otro gran dictador fue Chun Doo-hwan, que despierta los mismos odios pero muchas menos simpatías. Fue condenado a muerte, amnistiado después, y multado con una gran cifra que aún se resiste a pagar. Sin duda, uno de los grandes nombres de la historia de Corea en el siglo XX.

HISTORIA RESUMIDA DE CHUN DOO-HWAN


Chun Doo-hwan durante su dictadura militar en Corea del SurNacido en 1931, Chun Doo-hwan (전두환) escaló rápido en la estructura militar hasta que en 1961 fue ascendido al rango de general y se convirtió en secretario de interior de la junta presidida por Park Chung-hee. En 1970 ya era general, y continuó ascendiendo en la jerarquía hasta que llegó su momento para asumir todo el protagonismo. En octubre de 1979, cuando Park Chung-hee fue asesinado, Chun fue asignado para dirigir la investigación. Una serie de movimientos hábiles le hizo ganar cada vez más poder, aliándose con otros militares con los que tenía una relación más cercana. Instauraron la ley marcial, que se extendió a toda Corea en mayo de 1980, disolvieron la asamblea militar, prohibieron los partidos políticos y encarcelaron a sus opositores.

El pueblo coreano, que ya estaba protagonizando protestas pidiendo una reforma democrática, se reveló en varios puntos del país. La revuelta más importante tuvo lugar en agosto de 1980 en Gwangju, en el sudoeste de Corea, cuando sus habitantes salieron a la calle y tomaron el control de la ciudad. La represión de este movimiento por la democracia fue brutal. Usando destacamentos militares de Daegu, y contribuyendo de paso a acrecentar el odio entre Daegu y Gwangju, la revuelta fue aplastada causando cientos de muertos y miles de heridos.

Ese mismo mes de agosto de 1980 Chun se autoproclamó presidente de la República de Corea. En 1981 levantó la ley marcial y se hizo reelegir por un período de 7 años. El descontento en la población, lejos de menguar, fue creciendo con el paso de los años hasta desencadenar nuevas oleadas de protestas en 1987. En ese año, al acercarse la fecha de escoger un nuevo presidente, Chun propuso como candidato a Roh Tae-woo, para que continuase con el régimen sin realizar las reformas democráticas que el pueblo reclamaba. En el mismo año en que Corea se presentó ante el mundo a través de las Olimpiadas de Seúul 88, también dio un tímido primer paso hacia la democratización del país.

Finalmente Roh fue escogido presidente, pero el régimen estaba muy debilitado y la apertura democrátrica era ya inevitable. En 1988 Chun pidió disculpas públicas por su gestión y se retiró al templo Baekdamsa por dos años. En 1995 fue encarcelado y juzgado por la masacre de Gwangju y numerosos casos de corrupción ocurridos durante su mandato, aparte de ser acusado de alta traición, conspiración y asesinato por su implicación en el golpe de estado de 1979.

Aunque fue condenado a muerte en 1996, la pena se cambió por cadena perpetua y en 1997 fue amnistiado. El perdón se produjo en la transición entre el presidente saliente Kim Young-sam y el presidente electo Kim Dae-jung, el cual había sido condenado a muerte por la junta presidida por el propio Chun. La vida da muchas vueltas y nunca se sabe cuándo se producirá un reencuentro con los enemigos.

Chun Doo-hwan y Roh Tae-woo juzgados en 1996
Chun Doo-hwan y Roh Tae-woo siendo juzgados en 1996.
Los cargos por corrupción se saldaron con una multa de 220.000 millones de won (unos 150 millones de euros), que pretendía devolver al país parte de todo lo que se había enriquecido ilegalmente recibiendo pagos de las grandes empresas a cambio de un trato favorable. De momento, solo ha pagado 53.000 millones de won (36 millones de euros). De esta época data una anécdota bastante recordada estos días. Cuando se le exigió el pago de la gran multa, Chun afirmó que lo único que tenía a su nombre eran 290.000 won (unos 200 euros de hoy). Desde ese día, es conocido como 29만워 아저씨 (el hombre de los 290.000 won).

Económicamente Corea siguió creciendo debido al impulso de la anterior administración de Park Chung-hee, sin que en los años de Chun se tomasen demasiadas decisiones de importancia en este sentido. En 1983 sufrió un intento de asesinato en Myannar en una de las pocas provocaciones de Corea del Norte realizadas en un tercer país. Probablemente el único comentario positivo que recibe Chun es que bajo su mandato la criminalidad era prácticamente nula. Esto puede ser cierto, pero la forma de lograrlo es discutible. Recién nombrado presidente, Chun creó el “Campo de Reeducación de Samchung”, donde encerró a 60.000 personas. La mayoría de estos eran criminales y miembros de bandas organizadas, pero también aprovechó la ocasión para quitarse de en medio a posibles rivales y activistas pro-democracia. Tanto unos como otros sufrieron tirturas y fueron obligados a realizar trabajos forzados en un lugar que se parecía más a un campo de concentración que a una cárcel.

SITUACIÓN ACTUAL


Pese a vivir rodeado de lujo, tanto él como su familia, fueron pasando los años y gran parte de la multa seguía sin ser pagada. Y así hasta que recientemente, animado por un cambio legislativo que retrasa el vencimiento de la deuda y permite la confiscación de bienes a sus familiares directos, el Ministerio Fiscal inició una nueva investigación que abarcó también a sus hijos. Hostigados por cargos de evasión de impuestos, hace unos días decidieron disculparse por la demora (16 añitos de nada) y prometer que esta vez sí pagaron lo que deben. De paso, como un primer gesto, Chun devolvió 11 medallas de honor nacional que se había autoimpuesto, y que ya habían sido canceladas tras su salida del poder.

En España decimos que “cuando las barbas del vecino veas rasurar, pon las tuyas a remojar”, y eso mismo debió pensar Roh Tae-woo, el sucesor de Chun en el poder. Acusado de cargos similares, juzgado junto a Chun y con una deuda también pendiente, Roh no tardó ni una semana en saldar su deuda con la esperanza de librarse de la investigación. Eso sí, en su caso aún no ha devuelto las medallitas autoimpuestas que también se le reclaman.

Este caso, por cierto, trae mucha cola. El fiscal jefe Chae Dong-wook está sufriendo presiones que le han obligado a dimitir debido a un supuesto hijo fruto de una relación extramarital. El fiscal Chae no solo es el impulsor de esta ivestigación sobre el patrimonio escondido del ex-presidente Chun, sino que también tenía un papel muy activo en la investigación sobre la supuesta influencia del NIS (Servicio Nacional de Inteligencia) en las últimas elecciones.

Recordemos que mucha gente cree que el escándalo de Lee Seok-ki no es más que una forma de tapar los tejemanejes del NIS. De la misma forma, esta investigación a Chun podría ser otra forma de desviar la atención pública a otros temas, desatando de paso emociones enterradas desde hace 25 años. De momento, la primera pieza en caer fue la el investigador.

Hay asuntos que es peligroso desenterrar.

→ Más información sobre Chun Doo-hwan en la wikipedia.
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  1. Así como lo mencionas, Chun Doo-hwan parece ser un Pinochet coreano. Fué durante la administración de Pinochet - Bajo la dirección económica de los Chicago Boys y Milton Friedman - que Chile sentó las bases para su gran crecimiento económico aunque eso no podía tapar el caos de la dictaudura. Las dictaduras independiente de su ideología tarde o temprano caen - o se transforman, como la del Partido Comunista Chino.

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    1. Es la eterna discusión sobre si el fin justifica los medios. Si una dictadura ejerce una gran represión pero fortalece la economía, ¿es un régimen bueno o malo? Y si una democracia no ejerce represión pero la gente se muere de hambre, ¿es mejor que una dictadura? Habrá tanta gente que defienda una postura como la otra, pero habría que analizar cada caso en particular.

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  2. Negra etapa de Corea protagonizada por este Dictador des de luego.
    Aquí en España, en cambio, al último dictador todavía se le adora en un pedazo de mausoleo construido por prisioneros... creo que en España, la transición no es que haya sido un ejemplo tampoco.
    Gracia por tus publicaciones, no me pierdo ninguna,

    Rosa

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    1. El dictador que tuvimos en España se sabía bien la lección de la represión pero no tanto la del avance económico. Es difícil encontrarle un punto bueno. Eso sí, lo del mausoleo en mi opinión debería conservarse. En parte para no olvidar lo sucedido, y en parte porque dentro de un par de siglos, cuando nadie recuerde si Franco era bueno o malo, será una gran atracción turística de Madrid.

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  3. Hola.
    Aquí, de regreso de Rock en Rio (que además de la gran pachanga, me sorprendió la gran cantidad de descendientes de japoneses que habitan tierras do Brasil, y las chicas ''mezcla'' realmente son preciosas, nada de ''tabletas'' verdaderas garotas latinas con bellos ojos, apenas rasgados.

    Bueno, a lo nuestro, casualmente al volver, en la casa de mi novia (mi posible futuro suegro) me hizo ver una película que, casualidad, tiene que ver con el tema del post en cuestión, creo que la película se llamaba 18 de mayo u Agosto, y digo creo porque la vi en coreano puro y duro, entendí un 60% de la misma, pero fue suficiente, estuvo excelente: la trama, la historia de amor, no fue lenta, pero por sobre todo me hizo recordar que no solo a mi se me ocurrió ir a una iglesia coreana, donde sin buscarlo encontré a mi media naranja.

    En fin... la recomiendo a aquellos que quieran, saber mas sobre tu muy, acertado post.

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    1. La película se titula efectivamente "May 18" (화려한 휴가 en coreano) y trata sobre la masacre del movimiento democrático de Gwangju de 1980. Muy recomendable, sin duda.

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