Hace unos días me sucedió algo curioso. Estaba aburrido, mi mente empezó a divagar, y cuando me di cuenta me encontré haciendo mentalmente mazos de Magic: The Gathering. Qué sorpresa, ¡pero si hace diez años que lo dejé! Me sorprendió comprobar que aún tengo en la cabeza muchas de las cartas, con características y dibujo, y también las reglas, estrategias, etc.
Para quienes no lo conozcan, decir que el MTG es un juego de cartas coleccionables con un trasfondo de fantasía rolera. Se publicó por primera vez en el año 1993, creado por un tal Richard Garfield, que era un profesor doctorado en matemáticas interesado por los juegos de rol, y que ahora vive en la abundancia. Fue el primer juego de su género, y se hizo muy popular por varios motivos:
1. Las reglas son sencillas, y esto permite que jueguen personas de cualquier edad. Además las partidas son rápidas (entre 5 y 10 minutos la mayoría), lo que hace que sea un juego muy dinámico.
2. Es muy divertido y hay un cierto factor de azar que impide la repetitibilidad (es decir, no siempre gana el mejor mazo o el mejor jugador, porque la suerte también influye).
3. Se juega con un mazo de 60 o más cartas de pequeñas dimensiones (aproximadamente del tamaño de una tarjeta de presentación), por lo que se pueden improvisar partidas casi en cualquier sitio, siempre que haya al menos otro jugador.
4. Las cartas se compran en cajas y sobres, algunas cartas son más comunes que otras, y al mismo tiempo algunas son mejores (más poderosas en el juego) que otras. Por todo esto, existe un mercado secundario de intercambio y compra-venta muy activo.
5. Las cartas son coleccionables, lo cual permite su clasificación y exposición en álbumes. Además se publican varias ampliaciones con nuevas cartas cada año, lo cual mantiene el interés de los jugadores siempre vivo.
6. Finalmente, un punto muy importante: el juego puede llegar a ser muy adictivo. De esto hablaré al final.
Yo empecé a jugar allá por el año 1995 en Cangas, introducido por algunos amigos y compañeros del instituto. Teníamos pocas cartas, conseguidas al comprar unos pocos mazos y sobres, y jugábamos mazos poco serios (esas clásicas barajas de 120 cartas...). Yo rápidamente me decanté por los colores rojo y verde, llenos de criaturas y daño directo. Esta fue quizá la época más divertida, porque cada partida era diferente y se daban situaciones tan curiosas que era difícil no terminar riendo. De estos meses recuerdo tardes enteras jugando con Món, Víctor, Nazario, Jasvi, Fon... incluso con mi hermano, al que utilizaba como sparring :D
Después empezamos a ir a torneos, y el MTG se hizo más "profesional". Para ser competitivos en los torneos había que conseguir cartas buenas, y para eso había que gastar dinero (comprando mazos y sobres o comprando las cartas directamente). Y cuando juegas un mazo con cierto valor, perder ya no es divertido. La competitividad creció y ya no era extraño que hubiera discusiones sobre las reglas, o malos rollos cuando perdías varias partidas. Pese a eso, esta etapa también fue muy divertida. Recuerdo especialmente ir los sábados a jugar y cambiar cartas al Humboldt (un bar de mala muerte de Vigo que servía de punto de encuentro), jugar con Món en el barco camino a la universidad, y los torneos.
Los campeonatos de MTG son muy divertidos, y una excelente oportunidad para cambiar, comprar y vender cartas, y también para conocer gente (aunque con un alto porcentaje de "frikis irreductibles"). El punto negativo es que algunos se toman el juego demasiado en serio, y pasa de ser divertido para convertirse en una "guerra". Yo, sin embargo, siempre iba con la intención de pasarlo bien, y por eso mi mazo siempre era de bichos y daño directo, para ganar o perder rápido y tener tiempo para cambiar entre ronda y ronda. Lo malo es que empezaron a salir ampliaciones (tres o cuatro cada año), y eso significaba gastar dinero para conseguir las nuevas cartas buenas. Al mismo tiempo, yo ya estaba en la universidad y no tenía tanto tiempo como antes. Además, y quizá lo más importante, los amigos iban perdiendo interés en el juego poco a poco. Entonces ya tenía acumuladas un par de miles de cartas, y varias de ellas eran buenas y valiosas (un Nether Void que recibí como premio por quedar segundo en un torneo de Vigo, tierras dobles, un Sinkhole...). Visto el panorama, en el año 1998 decidí vender todas mis cartas y mercadotecnia. Con el dinero conseguido me compré, entre otras cosas, mi primera grabadora de CDs.
Desde entonces no había pensado mucho en el MTG, y de hecho suponía que había desaparecido con el tiempo. Pero nada de eso! He estado buscando un poco de información en internet y resulta que el MTG sigue vivo, y con bastante éxito. Han salido muchísimas ampliaciones y las cartas clásicas se cotizan más que nunca. De hecho, comprar un Black Lotus o un Mox habría sido una buena inversión, porque han multiplicado su precio. Incluso hay un juego online oficial. Y al curiosear cómo funciona el juego online es cuando recordé el gran problema de MTG: que es un sumidero de dinero. Resulta que en el juego online hay que pagar dinero real para comprar cartas virtuales, e incluso pagar por participar en los torneos, en los cuales el premio son más cartas virtuales. Esto ya es rizar el rizo. Si antes WotC (Wizards Of The Coast, la compañía que edita el MTG) se hacían ricos vendiendo cartoncitos, ahora resulta que se hacen ricos vendiendo "nada". El dinero se les ingresa directamente a ellos mediante tarjeta de crédito, y se ahorran los costes de producción y distribución. No sé, me parece un timo como una catedral. Más que nunca, el juego es Magic: The Addiction.
Como resumen, que es un juego muy divertido y no me arrepiento de haber jugado, pero también estoy muy contento de haberlo dejado a tiempo. Ahora, aunque me pica el gusanillo de vez en cuando, lo resisto. Y si no, siempre queda la posibilidad de los juegos online gratuitos (como el Apprentice o el Magic Workstation) o simplemente jugar con proxys (que se pueden imprimir directamente en la web http://magiccards.info).
Y para la posteridad, ahí queda mi mazo favorito (negro-rojo-verde rápido):
4 Badlands / 4 Bayou / 4 Taiga / 4 Mountain / 4 Forest / 1 Strip Mine
1 Sol Ring
2 Derelor
4 Kird Ape / 4 Sedge Troll / 1 Earthquake / 4 Pillage / 4 Lightning Bolt / 4 Incinerate
4 Birds of Paradise / 4 Elvish Archers / 4 Erhnam Djinn / 3 Creeping Mold / 1 Regrowth
Para quienes no lo conozcan, decir que el MTG es un juego de cartas coleccionables con un trasfondo de fantasía rolera. Se publicó por primera vez en el año 1993, creado por un tal Richard Garfield, que era un profesor doctorado en matemáticas interesado por los juegos de rol, y que ahora vive en la abundancia. Fue el primer juego de su género, y se hizo muy popular por varios motivos:
1. Las reglas son sencillas, y esto permite que jueguen personas de cualquier edad. Además las partidas son rápidas (entre 5 y 10 minutos la mayoría), lo que hace que sea un juego muy dinámico.
2. Es muy divertido y hay un cierto factor de azar que impide la repetitibilidad (es decir, no siempre gana el mejor mazo o el mejor jugador, porque la suerte también influye).
3. Se juega con un mazo de 60 o más cartas de pequeñas dimensiones (aproximadamente del tamaño de una tarjeta de presentación), por lo que se pueden improvisar partidas casi en cualquier sitio, siempre que haya al menos otro jugador.
4. Las cartas se compran en cajas y sobres, algunas cartas son más comunes que otras, y al mismo tiempo algunas son mejores (más poderosas en el juego) que otras. Por todo esto, existe un mercado secundario de intercambio y compra-venta muy activo.
5. Las cartas son coleccionables, lo cual permite su clasificación y exposición en álbumes. Además se publican varias ampliaciones con nuevas cartas cada año, lo cual mantiene el interés de los jugadores siempre vivo.
6. Finalmente, un punto muy importante: el juego puede llegar a ser muy adictivo. De esto hablaré al final.
Yo empecé a jugar allá por el año 1995 en Cangas, introducido por algunos amigos y compañeros del instituto. Teníamos pocas cartas, conseguidas al comprar unos pocos mazos y sobres, y jugábamos mazos poco serios (esas clásicas barajas de 120 cartas...). Yo rápidamente me decanté por los colores rojo y verde, llenos de criaturas y daño directo. Esta fue quizá la época más divertida, porque cada partida era diferente y se daban situaciones tan curiosas que era difícil no terminar riendo. De estos meses recuerdo tardes enteras jugando con Món, Víctor, Nazario, Jasvi, Fon... incluso con mi hermano, al que utilizaba como sparring :DDespués empezamos a ir a torneos, y el MTG se hizo más "profesional". Para ser competitivos en los torneos había que conseguir cartas buenas, y para eso había que gastar dinero (comprando mazos y sobres o comprando las cartas directamente). Y cuando juegas un mazo con cierto valor, perder ya no es divertido. La competitividad creció y ya no era extraño que hubiera discusiones sobre las reglas, o malos rollos cuando perdías varias partidas. Pese a eso, esta etapa también fue muy divertida. Recuerdo especialmente ir los sábados a jugar y cambiar cartas al Humboldt (un bar de mala muerte de Vigo que servía de punto de encuentro), jugar con Món en el barco camino a la universidad, y los torneos.
Los campeonatos de MTG son muy divertidos, y una excelente oportunidad para cambiar, comprar y vender cartas, y también para conocer gente (aunque con un alto porcentaje de "frikis irreductibles"). El punto negativo es que algunos se toman el juego demasiado en serio, y pasa de ser divertido para convertirse en una "guerra". Yo, sin embargo, siempre iba con la intención de pasarlo bien, y por eso mi mazo siempre era de bichos y daño directo, para ganar o perder rápido y tener tiempo para cambiar entre ronda y ronda. Lo malo es que empezaron a salir ampliaciones (tres o cuatro cada año), y eso significaba gastar dinero para conseguir las nuevas cartas buenas. Al mismo tiempo, yo ya estaba en la universidad y no tenía tanto tiempo como antes. Además, y quizá lo más importante, los amigos iban perdiendo interés en el juego poco a poco. Entonces ya tenía acumuladas un par de miles de cartas, y varias de ellas eran buenas y valiosas (un Nether Void que recibí como premio por quedar segundo en un torneo de Vigo, tierras dobles, un Sinkhole...). Visto el panorama, en el año 1998 decidí vender todas mis cartas y mercadotecnia. Con el dinero conseguido me compré, entre otras cosas, mi primera grabadora de CDs.
Desde entonces no había pensado mucho en el MTG, y de hecho suponía que había desaparecido con el tiempo. Pero nada de eso! He estado buscando un poco de información en internet y resulta que el MTG sigue vivo, y con bastante éxito. Han salido muchísimas ampliaciones y las cartas clásicas se cotizan más que nunca. De hecho, comprar un Black Lotus o un Mox habría sido una buena inversión, porque han multiplicado su precio. Incluso hay un juego online oficial. Y al curiosear cómo funciona el juego online es cuando recordé el gran problema de MTG: que es un sumidero de dinero. Resulta que en el juego online hay que pagar dinero real para comprar cartas virtuales, e incluso pagar por participar en los torneos, en los cuales el premio son más cartas virtuales. Esto ya es rizar el rizo. Si antes WotC (Wizards Of The Coast, la compañía que edita el MTG) se hacían ricos vendiendo cartoncitos, ahora resulta que se hacen ricos vendiendo "nada". El dinero se les ingresa directamente a ellos mediante tarjeta de crédito, y se ahorran los costes de producción y distribución. No sé, me parece un timo como una catedral. Más que nunca, el juego es Magic: The Addiction.Como resumen, que es un juego muy divertido y no me arrepiento de haber jugado, pero también estoy muy contento de haberlo dejado a tiempo. Ahora, aunque me pica el gusanillo de vez en cuando, lo resisto. Y si no, siempre queda la posibilidad de los juegos online gratuitos (como el Apprentice o el Magic Workstation) o simplemente jugar con proxys (que se pueden imprimir directamente en la web http://magiccards.info).
Y para la posteridad, ahí queda mi mazo favorito (negro-rojo-verde rápido):4 Badlands / 4 Bayou / 4 Taiga / 4 Mountain / 4 Forest / 1 Strip Mine
1 Sol Ring
2 Derelor
4 Kird Ape / 4 Sedge Troll / 1 Earthquake / 4 Pillage / 4 Lightning Bolt / 4 Incinerate
4 Birds of Paradise / 4 Elvish Archers / 4 Erhnam Djinn / 3 Creeping Mold / 1 Regrowth
