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Cuando estaba en Irlanda me apunté en un club de montañismo llamado Clare Outdoor Club. Aunque no es un país con grandes montañas (la mayor apenas pasa de 1.000 metros), hay muchas zonas atractivas para el senderismo. Desde los impresionantes paisajes de Kerry a la riqueza del Burren y la desolación de Connemara, hay muchas montañas y colinas que merecen la pena. Por ejemplo, la ruta que voy a recordar hoy: un paseo de seis horas por las montañas de Connemara.
Connemara es una región del condado de Galway, situada en la costa oeste del centro de la isla, un poco al norte de los Cliffs of Moher y las Islas Aran. Es un lugar inhóspito y casi deshabitado, que no cuenta con ningún núcleo de población digno de mención. El acceso se hace por una carretera en muy mal estado, desde la cual apenas se ven algunas casas, aisladas del resto del mundo.
La poca gente que vive aquí se dedica mayormente a la ganadería ovina, por lo que es fácil ver ovejas por la colinas. Aunque hay vallas que limitan los terrenos en las montañas, estamos hablando de grandes extensiones de terreno, por lo que es común que las ovejas se extravíen. Para distinguir a los propietarios de las ovejas perdidas, las pintan de colores. Así, hay ovejas con círculos azules, o con rayas verdes, o con cruces rojas.
Estas colinas deben ser bonitas en primavera, cuando la hierba es verde, pero yo fui en invierno y toda la vegetación estaba seca y marrón. Además, debido al frío, lluvia y viento que azota la región, no hay un solo árbol. Por eso, era un paisaje desolador, tremendo, digno del Mordor del Seños de los Anillos.
Para centrarme ya en la ruta que hicimos, hay que decir que los más destacado de Connemara es la Abadía de Kylemore y el Parque Nacional de Connemara. En el parque destacan doce picos, que son llamados los "Twelve Bens". No son muy altos (entre 516 y 729 metros), y los montañeros entrenados pueden recorrerlos en un solo día.
Sin embargo, no es tan sencillo como parece, ya que esconden varias trampas. Primero, las condiciones del terreno, extremadamente húmedo, con zonas en las que se hunden las botas y el peligro constante de resbalar. Y segundo, el clima, con rachas de fuerte viento y, lo que es peor, la posibilidad de verse rodeados por la niebla en cualquier momento.
Nosotros empezamos el recorrido muy bien, con muchas ganas. Aunque el terreno estaba muy resbaladizo, cada uno se trazó su propia ruta para subir hasta la primera cima, unos más en vertical y otros subiendo en zig-zag. Una vez arriba, caminamos al siguiente pico en grupo sin muchas dificultades. Las vistas eran muy bonitas porque el día estaba bastante claro. Al frente el mar, y a los lados muchos lagos de diversos tamaños. Naturaleza irlandesa en estado puro.
En algún punto paramos a comer, y recorrimos un par de picos más. El día estaba muy cambiante, con momento de sol y otros momentos nublados en los que parecía que podía empezar a llover. Al final hubo suerte y no nos tuvimos que enfrentar con la lluvia.
Última cima del día, ya completamente rodeados por la niebla.
Sin embargo, los veteranos se dieron cuenta de que el tiempo estaba cambiando, y decidieron iniciar el regreso un poco antes de lo previsto, cuando habíamos subido a seis o siete picos. La experiencia en la montaña es muy valiosa, porque media hora más tarde nos empezó a rodear la niebla. Tuvimos tiempo de subir al último pico, ya en el camino de regreso, pero lo pagamos haciendo medio descenso a tientas.
Por suerte no pasó nada, y todos llegamos sin más contratienpo que varias caídas de culo por culpa de los resbalones. Una vez abajo, nos cambiamos de ropa e iniciamos el camino de regreso. En las tres o cuatro horas de conducción hasta llegar a casa fuimos comentando nuestra primera salida, y ya haciendo planes para la siguiente, que sería el plato fuerte de la temporada: el Carrauntoohil.
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  1. Hola,

    Que bonitos paisajes. Aunque me dan pena los traseros que se llevaron un buen golpe, solo de pensarlo me duele hasta a mi. :)Pero creo que esos culetazos valen la pena solo por disfrutar de experiencias así. Personalmente, y espero que no te canses de que te cuentes cosas sobre mi,me gusta mucho el senderismo y aunque haya momentos en los que sufra por cansancio u otros motivos vale la pena solo por ver las maravillas de la naturaleza.

    Y si te gusta el senderismo, y algún día te pasas por la C.Valenciana, hay lugares perfectos y preciosos para hacer senderismo. :)

    Saludos, Estefania.

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    1. Los mejores paisajes son aquellos que no se alcanzan fácilmente, por la propia definición, porque si se alcanzan fácilmente es que hay carreteras, coches y mucha gente, y eso resta encanto a cualquier lugar.

      Seguro que por Valencia también hay lugares estupendos. Algún día los conoceré...

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  2. Doy fe de los culetazos!!!

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  3. No hay arboles porque los britanicos se llevaron todos los bosques de madera durante 800 anos y cuando fueron echados, los agricultores querian tierra para vacas y obejas. no vas a crecer arboles si tienes que esperar tanto tiempo y tienes que alimentar a tus hijos. A los arboles tambien, les gusta la lluvia.

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    1. En Irlanda hay muchos bosques, pero en el caso de Connemara no hay árboles por culpa del viento y el mal tiempo, aparte de que es un terreno poco adecuado para los árboles. Supongo que los británicos talarían antes los árboles de la costa este, y ahí sí que sigue habiendo bosques. No todos los males de Irlanda serán culpa de los pérfidos ingleses, digo yo.

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