viernes, 25 de octubre de 2013
4 comentarios

Buseoksa, uno de los templos budistas más bonitos de Corea

Templo Buseoksa de Corea del Sur

El templo Buseoksa (부석사) se encuentra en la montaña Bonghwangsan del norte de Gyeongsangbuk-do, cerca de Yeongju, y es uno de los templos budistas más importantes de Corea del Sur. Pude visitarlo en un viaje de dos días por esta zona, y desde entonces es uno de mis templos favoritos. Para subir hasta el templo hay que caminar un tramo largo y empinado, pero es esfuerzo merece mucho la pena por la espectacular vista y las propias construcciones del templo. Además tiene una leyenda muy especial sobre su fundación, así que no te pierdas este post aunque me haya quedado un poco más extenso de los habitual.

Buseoksa fue fundado en el año 676 por el monje Uisang, es decir que ya tiene más de 13 siglos de historia. Uisang estudió budismo en China durante una década, y al regresar a Corea el rey Munmu le encargó construir este templo para usarlo como centro en su misión de extender el budismo por todo reino. Desde entonces, este templo es el punto central de la rama Hwaeomjong del budismo coreano. Fruto de esta larga historia, este templo guarda varios tesoros nacionales y la segunda construcción de madera más antigua de Corea. Motivos más que suficientes para acercarse a visitarlo, pese a estar aislado en medio de las montañas en una zona rural, lejos de las grandes ciudades.

Camino de subida hacia el templo Buseoksa

Acceder al templo cuesta 1.200 won, con descuentos para grupos y jóvenes, y desde la taquilla hay un largo trecho hasta la entrada del templo. En ambos lados de este camino, que tiene tramos de gran pendiente, hay plantaciones de ginseng, manzanas y otros productos típicos de la región.

Astas de piedra para colgar banderas en el templo Buseoksa

El primer punto de interés que nos encontramos son dos piedras verticales que antiguamente eran las astas donde se enganchaban las telas para anunciar eventos especiales y ahuyentar los malos espíritus. Casi todos los templos budistas tenían estas astas (당간지주 en coreano) en la entrada, pero en la mayoría de los casos se han perdido. Las astas de Buseoksa se remontan al período de los tres reinos de Silla, por lo que tienen más de mil años.

Puerta de entrada al templo Buseoksa

Poco después de las astas se encuentra la puerta de entrada al templo, dentro de la cual podemos ver los cuatro guardianes típicos. En este caso están hechos de madera y tienen un gran nivel de detalle. Ya no dan miedo, pero impresionan a su manera. Desde este punto hasta el santuario principal del templo hay exactamente 108 escalones, uno por cada tentación según la tradición budista.

Guardianes de madera del templo Buseoksa
Guardianes de madera del templo Buseoksa

Ya dentro del templo nos encontramos con una de las dos pagodas de piedra y el pabellón Beomjonggak (범종각), el cual debemos atravesar para continuar la ascensión. Este pabellón guarda los típicos instrumentos de los templos budistas, el gran tambor, el pez dragón y un gong metálico, que solo pueden usar los monjes.

Pagoda de piedra y pabellón Beomjonggak del templo Buseoksa
Pabellón Beomjonggak del templo Buseoksa
Instrumentos budistas del pabellón Beomjonggak del templo Buseoksa

A continuación debemos pasar por el pabellón Anyangnu (안양루), que da acceso a la parte principal del templo. Este camino ascendente, cruzando dos pabellones, es una peculiaridad de este templo. Ni que decir tiene que la vista de un pabellón desde debajo del anterior es fantástica.

Donación de tejas en el templo budista Buseoksa
Pabellón Anyangnu del templo Buseoksa
Pabellón Anyangnu del templo Buseoksa visto desde abajo

La vista del templo conforme vamos ascendiendo tampoco está mal. Aunque la mayoría de templos budistas de Corea están escondidos en zonas montañosas, no hay muchos con las construcciones distribuidas en una ladera tan empinada como Buseoksa. Esto es algo que puede cansar a personas en baja forma, pero hace que las vistas sean aún más espectaculares.

Vista desde lo alto del templo Buseoksa

A un lado del pabellón principal se encuentra la gran roca Buseok (浮石 en caracteres chinos, que significa literalmente “piedra voladora”). Esta roca da nombre al templo es la auténtica protagonista de la leyenda de fundación de Buseoksa.

Roca voladora Buseok del templo Buseoksa

Esta leyenda cuenta que cuando el monje Uisang estaba estudiando en China entabló una gran relación con una princesa de la dinastía Tang llamada Seonmyo (no se aclara qué tipo de relación). Cuando Uisang regresó a Corea, Seonmyo se arrojó al mar, falleciendo ahogada y convirtiéndose en un dragón protector que siguió a Uisang en su camino de regreso. Cuando Uisang empezó a construir el templo se encontró con la oposición de los habitantes locales. Un día, al ser acorralado por estos, el dragón Seonmyo lanzó tres piedras del cielo contra sus hostigadores. Una de estas piedras permanece al lado de la construcción principal del templo, en un equilibro que algunos califican como milagroso.

Caracteres chinos grabados en la roca Buseok
Urna de piedra para donaciones en el templo Buseoksa

Esta construcción principal es llamada Muryangsujeon (무량수전) y es la segunda construcción de madera más antigua que se conserva en Corea. Data del año 1376, y es una de las pocas construcciones de madera que no fueron destruidas durante la invasión japonesa de finales del siglo XVI. En su interior hay una figura de Buda Amita-bul, y algunos murales descoloridos por el paso de los siglos.

Altar principal Muryangsujeon del templo Buseoksa
Monje rezando en el interior del Muryangsujeon del templo Buseoksa

La linterna de piedra situada entre Muryangsujeon y el pabellón Anyangnu es el tesoro nacional número 17, y data de mediados del siglo IX. El propio Muryangsujeon es el tesoro 18, y el santuario Josadang es el tesoro 19. Los otros dos tesoros nacionales son una estatua dorada de Buda sentado hecha en arcilla que se guarda dentro del Muryangsujeon (tesoro 45) y una pintura del Josadang (tesoro 46). Por desgracia, no tengo fotografías de los tesoros 19 y 46.

Figura dorada de Buda en el Muryangsujeon
Tesoro Nacional número 45.
Linterna de piedra del templo Buseoksa
Tesoro Nacional número 17.

A un lado del Muryangsujeon, subiendo un poco, hay una pagoda de piedra de cinco metros de altura que es la pareja de la que vimos antes. Poco después de esta pagoda está el santuario Josadang, que rinde tributo a Uidang, el fundador del templo.

Muryangsujeon y pagoda de piedra del templo Buseoksa
Linterna de piedra y pabellón Anyangnu del templo Buseoksa

Al otro lado, justo después de la roca Buseok, hay una bonita estatua de Buda hecha de piedra.

Vista del templo Buseoksa desde lo alto
Estatua de Buda sentado del templo Buseoksa

Desde esta estatua podemos bajar por un precioso camino con losas de piedra, rodeado de pequeños árboles. Es un camino diferente al de subida, que luego se une al principal, y que permite apreciar unas vistas algo diferentes.

Camino de losas de piedra del templo Buseoksa
Vista panorámica del templo Buseoksa

Al bajar pude tomar la que quizá sea la fotografía más típica de este templo, el pabellón Anyangnu visto desde debajo del pabellón Beomjonggak, con la montaña al fondo. Una imagen preciosa que por sí misma ya compensa el esfuerzo de llegar hasta este lugar.

Pabellón Anyangnu visto desde debajo del pabellón Beomjonggak en Buseoksa

Justo entre estos dos pabellones hay una fuente de agua con los típicos cucharones plásticos. El descenso es un buen momento para beber un trago y echar un último vistazo a un templo que merece estar en la lista de los más hermosos de Corea.

Fuente de agua en el templo budista Buseoksa

Cuando subí no puede resistir la tentación de grabar un vídeo desde lo alto, y ahora no me puedo resistir a compartirlo también en este post. Espero que te guste, y que en el futuro tengas la oportunidad de visitar este precioso templo que ya es uno de mis favoritos.


→ El templo Buseoksa tiene una página web, aunque está solo en coreano: http://www.pusoksa.org
→ Más información y fotos en la web de Dale.
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  1. Pues a mí sí me asustan un poco las estatuas, no sé porque en otras épocas hacían imágenes que daban miedo. Por lo demás, como siempre muy buen post, y muy bonitas las imágenes, como de calendario de bolsillo ;)

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    1. La gente de hace unos siglos era más impresionable. Las iglesias mostraban demonios para asustar y "obligar" a los fieles a ir a misa para evitar el infierno. Los templos budistas muestran esos guardianes como una forma de "avisar" de que se entra en un lugar santo, que de alguna forma está protegido por el más allá.

      Ahora ya no dan miedo pero, aunque son similares en casi todos los templos, son una imagen muy pintoresca.

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  2. Totalmente de acuerdo contigo, es un templo magnifico, además esta en una montaña con una vista espectacular. Me imagino que si a los turistas los vistieran con los trajes de la época, seguro pensarían que retrocedieron en el tiempo.

    En la foto de las dos columnas lo primero que pensé al verla, no se porque, fue en King Kong. Con respecto a los cuatro guardianes, no creo que causen miedo, mas bien a mi me transmiten autoridad, lo que si me llamo mucho la atención al ampliar las fotos, fueron 2 cosas:

    1- Los colores todos muy cálidos y fuertes, similares a los utilizados en las culturas precolombinas (Inca, Maya, Azteca), en sus vestimentas y objetos.

    2- Los guardianes tienen los ojos casi redondos, y la barba es demasiado espesa, no coincide con los rasgos de los asiáticos-mongoloides, mas bien parecen rusos. Mas los que están tocando el instrumento que parece una guitarra y el que tiene la pagoda en la mano.

    No me imagino cuanto le deben pagar al jardinero, pero de seguro vale lo que cobra, la distribución de las flores e inclusive las alturas de arbustos y pequeños arbolitos no desentonan para nada con el lugar. Sabrías decirme si el lugar se podrá alquilar para realizar una boda o un pequeño festejo (eso si, no a lo latino, porque seguro que no).

    Aquí en mi país, también tuvimos una roca de 300 toneladas que se balanceaba al borde de un risco, conocida como La Piedra Movediza de Tandil, era enorme que hasta parecía ir en contra de la física. Lamentablemente algunos mal nacidos la habrán tirado (no me creo que se cayo sola).

    Sin duda un lugar para visitar, cuando se este por esos lugares.

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    1. Los guardianes tienen barba porque antiguamente los coreanos no se cortaban el pelo ni se afeitaban, de forma que los mayores tenían barba y era un atributo físico que se identificaba con la autoridad. Tienes razón en que los ojos se ven más redondos y abiertos. Es lo mismo que hacen ahora en el manga japonés... ¿estaría ya de moda por aquel entonces? hahaha

      Sobre si se puede alquilar, no lo sé pero lo veo difícil. Puedes ver la página web y seguro que allí hay algún email de contacto para preguntar.

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