martes, 7 de junio de 2016
20 comentarios

Mi opinión sobre la integración, y un par de anécdotas personales sobre el racismo en Corea del Sur

En estas fechas se cumplen seis años desde que dejé atrás mi vida en Europa para trasladarme a Corea del Sur. En estos seis años en Seúl he vivido y presenciado algunas muestras de racismo. Nunca le dí mucha importancia a este tema, hasta que la semana pasada viví algo que me ha hecho reflexionar un poco sobre lo que implica ser extranjero en un país ajeno.

He oído a coreanos haciendo comentarios sobre mi aspecto físico o el de otros extranjeros (abuelita, qué ojos y nariz tan grandes tienes), de la misma forma que he oído a extranjeros comentando el aspecto de los coreanos (ojos achinados, extremidades cortas, esas cosas). También he visto y sufrido un techo de cristal que hace que a los extranjeros les sea más difícil progresar, en parte con razón debido a que la dificultad del idioma y la incomprensión de algunas costumbres locales sí dificultan la integración en los grupos de trabajo.

En general, siempre he tenido la sensación de que un extranjero nunca podrá integrarse completamente en la sociedad coreana. Un extranjero, sobre todo en el caso de occidentales debido a las evidentes diferencias físicas, siempre será extranjero. No importa lo bien que hable el coreano o lo mucho que haga suyas las costumbres coreanas, incluso aunque pase el trámite de naturalización y obtenga la nacionalidad coreana, a ojos de los coreanos la principal cualidad de un extranjero siempre será precisamente su condición de foráneo.

Todo esto lo tengo muy asumido y en realidad no me importa, sobre todo porque yo tampoco aspiro a coreanizarme. Me gustaría hablar mejor el coreano y nunca dejaré de interesarme por la cultura y costumbres del país en el que resido, pero no tengo intención de hacerme más papista que el papa. Por tanto, saber que la integración plena es imposible no me supone ninguna frustración. Lo único que deseo es que mi condición de extranjero no suponga una merma de mis derechos, y que mi entorno me trate con tanto respeto como a cualquier otra persona.

Por esto, no me gusta me haya reglas diferentes para surcoreanos y extranjeros, ni siquiera cuando juegan a mi favor. De la misma forma que no me gusta que algunos procedimientos simples, sobre todo a nivel bancario, sean mucho más complejos para mí que para mi esposa, tampoco me gusta que se ofrezcan entradas gratis a extranjeros en festivales o que sea más sencillo conseguir plaza para guarderías en caso de niños multiculturales. La integración debería fomentarse a través de la igualdad, en vez de dar pequeñas ventajas por un lado para intentar compensar las trabas adicionales que llegan por la otra banda.

Esta es mi opinión presente sobre el tema. A continuación un par de anécdotas (o incidentes, que cada cuál le dé la importancia que considere oportuna).

La barbería del chasco (ubicación bajo el post).

Hace unos años, en un viaje de metro con una persona coreana. Un ajeossi se sentó a nuestro lado dispuesto a dar un poco de conversación. Lo primero que preguntó es de qué país era yo. Mi acompañante respondió diciendo que era de Pakistán, en parte porque era verano y estaba morenito y en parte por hacer una broma sin gracia. El hombre reaccionó diciendo nosequé de cucarachas y se marchó al otro extremo del vagón. En coreano cucaracha se dice 바퀴벌레, que suena "pakuibole" y es una palabra usada como forma despectiva hacia las personas de la India y Paquistán (por lo de "paqui"). Ese incidente, lejos de hacerme sentir mal, me hizo apreciar la suerte de ser occidental y de tez blanca, frente a la miseria diaria que sufren en Corea del Sur los inmigrantes del Sudeste Asiático. También me hizo identificar los verdaderos pensamientos de mi acompañante, porque detrás de cada broma siempre hay un atisbo de opinión personal, pero eso es otra historia.

La semana pasada, de la forma más inesperada, me volvieron a recordar que los extranjeros no siempre somos bien recibidos en este país. Buscaba un sitio donde cortarme el pelo y entré en una barbería que anunciaba un buen precio de 6.000 wones (4,50 euros), casi al mismo nivel que los 5.000 wones de mi barbería de referencia en Daegu. Dentro había una mujer que estaba cortando el pelo a un chico mientras otro esperaba su turno. Me senté al lado de este y empecé a perder el tiempo con el móvil. Cuando ya llevaba unos minutos esperando, la mujer reparó en mi presencia y me dijo que me fuera porque en su establecimiento no atendía a extranjeros. Me sorprendió lo que me dijo y claramente no me hizo sentir bien, pero opté por salir en silencio en lugar de iniciar un altercado.

Como no hay mal que por bien no venga, muy cerca de allí encontré una barbería con un precio aún más bajo de 3.500 wones (2,60 eurillos). Era un segundo piso semiescondido en el que dos ancianos cortaban el pelo a otros ancianos, uno de esos sitios que llevan en funcionamiento desde hace décadas, probablemente con el mismo personal, los mismos clientes y las mismas herramientas. Una barbería tradicional nunca renovada en la que seguían ofreciendo teñir el pelo a base de tinta de calamar. No creo que muchos extranjeros hayan entrado ahí y, a juzgar por los tirones que sufrí cuando me tocó la vez, creo que no recibían un cliente con tanto pelo desde el siglo pasado.

Sin embargo, me atendieron sin problemas, me dieron un poco de charla e incluso me lo pasé bien escuchando cómo otro cliente daba su opinión de por qué España era mucho mejor que Corea en el fútbol. Un tema recurrente ya demasiado machacado, pero que sigue sirviendo como perfecta conversación de ascensor. O de barbería.

Es decir, que hay gente para todo. Sobran racistas e intolerantes, pero también hay mucha gente que no hace distinciones o al menos no las demuestra. Mi opinión ya la expuse unos párrafos más arriba, y un par de incidentes aislados no van a conseguir que me replantee mi vida.
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  1. Hola !Mi nombre es Mirta, soy de Buenos Aires en Argentina y luego de leer tu blog me puse a reflexionar sore la integración de la comunidad coreana en mi país. te aclaro que estudié el idioma coreano durante 2 años y medio en el Centro Cultural Coreano luego de enamorarme de la cultura coreana por medio del canal de TV Arirang.Lamentablemente debo decirte que en mi país no existe la integración a pesar de lo que creció la comunidad desde su arribo a estas tierras.Se establecieron en su mayoría en un barrio llamado Flores donde desarrollaron una industria textil impresionante ( Muchísimos negocios textiles y supermercados ) pero donde jamás te reconocieron como cliente, siendo su trato hacia la gente sumamente distante.Instalaron muchos restaurantes en la zona pero sólo para ellos, sólo dos o tres permiten ahora el ingreso a los argentinos después del "boom" del Kpop y las novelas coreanas de los últimos tres años.Los sábados al atardecer paso por la calle principal en el bus en mi camino hacia un curso de conversación en inglés en las inmediaciones y me apena ver en las esquinas grupos alegres de adolescentes coreanos preparados para alguna salida nocturna donde no existe ningún adolescente argentino, una pena por cierto.Bueno, esta fue mi experiencia de la no existente integración coreana en mi país Saludos desde Buenos Aires

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    1. Me recuerda a los chinos en España, nunca lo he entendido la verdad y además me parece fatal que vayas a un país extranjero y todo lo que hagas es creer una copia de tu país en minuatura y encima ignorar a las personas de ese lugar cuando es el lugar que te está acogiendo, pero bueno... A mí me dan mucha lástima porque estando en un país extranjero con todo lo bueno que puede traer eso y las nuevas experiencias, personas que puedes conocer, abrirte a nuevas maneras de pensar y de ver la vida, etc.. lo que hacen es estar en su grupito y ni conocen ni el país ni nada, no lo entiendo y me parece de un estúpido.. pero peor para ellos sinceramente.

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    2. Bueno, lo de los chinos en España es un caso peculiar por varias razones. Siendo más de 230.000 los que residen legalmente en el pais (la tercera/cuarta comunidad china más grande de Europa), más del 70% vienen de la misma provincia y del mismo distrito, razón por la que muchos están emparentados de diversa manera y se suelen apoyar mucho los unos en los otros. El desconocimiento del idioma y de las formas, así como las dificultades que sufren para aprenderlo (también los hay que directamente no hacen el mínimo esfuerzo, pero no son todos), les hacen aislarse en su grupo. No obstante, a medida que los chinos jóvenes (la mayoría de ellos ya nacidos aquí) entran en contacto con otras personas (ya sean otros extranjeros o españoles de raza diversa) en guarderías, colegios o universidades, tienden más a relacionarse con gente de fuera de su comunidad. Los que llevan aquí "poco tiempo" o muchos de los que han nacido fuera, sin embargo, siguen sintiendo mucho más apego por su comunidad.

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    3. La primera generación de inmigrantes suele tener dificultades en su integración por las barreras que suponen la cultura y el idioma. Lo que no es normal es que la segunda generación (hijos de inmigrantes, pero nacidos y educados en el país de destino) mantenga ese aislamiento. Esto sucede a veces en las comunidades que forman guetos, y tanto los chinos como los coreanos son muy dados a eso (Estados Unidos está lleno de Chinatowns y Koreatowns).

      En el caso de España, aunque hay muchos chinos y tienden a relacionarse entre ellos formando redes de apoyo, creo que no forman guetos porque no hay "barrios chinos". Por eso la segunda generación se integra mucho más que la primera.

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  2. Los coreanos son racistas en el mismo sentido que nosotros los españoles. No importa que seas de otro sitio, importa que seas pobre. Por eso llamaron cucaracha a Felipe (su amigo dijo que era de Pakistán). Si llega a decir que era alemán, por muy moreno que estuviese, seguramente hubiera seguido hablando con ellos sin problemas.

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    1. Cierto, los inmigrantes del Sudeste Asiático son tratados como perros. Es un abuso que raya lo inhumano.

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  3. Nosotros estábamos un día en la playa (sin podernos bañar porque venía un tifón) cuando una señora mayor comenzó a insultarnos, a mi novia y a mi. Nuestros amigos coreanos la espantaron y, después de mucho insistir, logramos que nos dijeran que nos estaban insultando como si fuéramos americanos (de Barcelona xD). Sólo porque éramos extranjeros ya automáticamente somos yankis.

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    1. Eso pasa mucho. La de veces que ma han saludado niños en la calle con un jovial "hello" pensando que soy profesor de inglés :D

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  4. Señores, si piensan ustedes que Corea es racista, no les aconsejo en absoluto que pasen una larga estancia como residentes o estudiantes en Vietnam o en Japón. Un humilde servidor estuvo en Hanoi durante cuatro meses y las historias que de allí traje hacen que a más de uno se les caigan las lentillas de las cuencas de los ojos. Ciertamente, este es un país que está a años luz de Corea en desarrollo y dinamismo social, mas Japón está aún por delante y, si bien no es que este último sea un lugar en el que el foráneo sea mal recibido o mal tratado, sí que es uno en el que conectar con los locales es casi imposible y, sin duda, mucho más difícil que en Corea.

    Curiosamente, en la "diabólica y antidemocrática China" uno se encuentra más bienvenido y aceptado, y ya no hablemos de Taiwán, Malasia o Indonesia, sitios de los que conservo buenas memorias y a aún mejores amigos.

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    1. La verdad, no deja de ser nada más que tu experiencia. Tampoco puedes comparar países del primer mundo con uno del tercer mundo como Vietnam, obvio que a nivel social y demás está a años luz de cualquier país desarrollado. Yo vivo en Japón y tengo buenos amigos y estoy casada con un japonés e igual amigos extranjeros tienen amigos japoneses, así que eso de casi imposible lo dudo. De todas maneras no deja de ser la experiencia de cada uno, mejor no generalizar ni afirmar ciertas cosas ;)

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    2. Lo que sí es cierto es que los japoneses son más fríos que los coreanos pero si te vas a sitios como la zona de Kansai la gente es mucho más abierta que en Tokio u otros lugares, es más bien que ellos son más de conocer a la persona por un largo tiempo y saber si es de fiar o no, sea extranjero o japonés, hacerse amigo de un japonés puede ser más difícil que de alguien de otra nacionalidad pero ni de lejos imposible y una vez que son amigos tuyos la mayoría son muuy buenos amigos, igual no deja de ser mi experiencia y la de la gente que conozco, no todos los japoneses son así y no me gusta generalizar. De hecho yo he escuchado de China exactamente eso, que los extranjeros se sienten muy apartados y que muchas chicas blancas se sienten acosadas sexualmente, para que veas que esas cosas depende la experiencia de cada uno.

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    3. Las experiencias personales también dependen mucho de las circunstancias de la persona. Está claro que un estudiante de intercambio, joven y con tiempo libre, verá una sociedad más abierta y receptiva que un trabajador desplazado temporalmente por su compañía, adulto y recibido con recelo en la oficina de origen; por poner dos ejemplos contrarios.

      Hay gente que pasa seis meses en Corea y regresa habando maravillas de la educación, generosidad y apertura de mente de los coreanos, y hay quien tras esos mismos meses vuelve espantado relatando historias de apartheid.

      Por eso, para formarse una opinión sobre estos temas es bueno comparar experiencias con otras personas en circunstancias diferentes.

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  5. Creo que esta frase resume muy bien el tema: "A ojos de los coreanos la principal cualidad de un extranjero siempre será precisamente su condición de foráneo."

    En EEUU, no entendí muy bien por qué tantos asiatico-americanos se sienten un poco ofendidos cuando les preguntas de dónde procede su familia. En el fondo yo solo tenía curiosidad por saber si quizá serían coreanos o taiwaneses... Pero ahora lo entiendo. Cuando te hacen la misma pregunta decenas o cientos de veces, cuando en cada interacción social algo que tú percibes como insignificante es lo primero de lo que te hablan, acaba resultando muy pesado.

    Lo mejor que te puedes encontrar es alguien que te trate como uno más. Las mejores interacciones con locales son aquellas en las que no me preguntan de dónde soy ni me alaban el nivel de mi coreano después de un saludo de un microsegundo... Creo que muchos coreanos que han vivido fuera de forma inconsciente ya no hacen este tipo de comentarios, pero entre los mayores es inevitable. Aunque hay muchos casos, como en tu anécdota. Corea es un poco como la bandera: de alto contraste. Me han pasado muchas experiencias negativas seguidas inmediatamente de una muy positiva. Como que te pare un taxista desgraciado que te pide 30.000 wones tarifa mínima, bajarte del taxi y que el siguiente que te pare sea un buen señor que te trata como si fueras el Ministro de Economía.

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    1. Esa frase está muy pensada y es el centro de todo el post. Bien detectado ;)

      Es curioso lo de las preguntas porque en Corea resulta algo inevitable. A la retahíla de preguntas que se hacen entre ellos para situarse (edad, profesión, universidad, etc.), en el caso de extranjeros siempre se añade el "어디서 왔어요?". Es cierto que se hace un poco pesado, pero yo lo considero inevitable.

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  6. Es interesante lo de la integración de extranjeros..en México creo que no somos para nada racistas, al contrario, si eres extranjero automáticamente te verán como mejor persona y en general solemos ser amables con los extranjeros pero he visto que los coreanos que residen en la capital del país no suelen querer integrarse, sólo aprender lo mínimo necesario de español y generalmente forman guettos muy cerrados donde hablan en su idioma, se aislan mucho, además de que los hombres coreanos, por lo menos los que yo conozco realmente soy bien machistas y eso ya es mucho decir en México.

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    1. Otro comentario que resalta que los coreanos en el extranjero tienden a formar guetos en lugar de integrarse. Es interesante que haya varias pesonas con la misma perspectiva. Me gustaría tener más información sobre esto para escribir sobre el tema en el futuro.

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  7. Frecuentemente me da la sensación de que muchos coreanos exclaman racismo al mínimo comentario / obstaculo / inconveniente que se encuentran al viajar al extranjero. Sin embargo, muchos se llevan su propia comida coreana en la maleta y son incapaces de apreciar las cosas buenas de otros países. Esto se suma a que ellos (generalmente los mismos que se sienten ofendidos a la mínima) sí se sienten con el derecho a descalificar, comentar, obstaculizar y discriminar a otros en su tierra...
    Un doble rasero demasiado común en mi experiencia que se añade a otros dobles raseros que no quieren ver/aceptar que existen. Luego, también hay otros a los que casi les tienes que recordar que eres extranjero y si alguien les pregunta si son chinos se echan a reír diciendo que la estadística juega contra ellos. De todo hay.
    En fin, cada uno su experiencia.

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    1. De todo hay, efectivamente, aunque no se puede negar que una gran parte de la población escora hacia al ombligocentrismo más que en otros lugares.

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  8. yo nunca tuve problemas por ser extranjera en corea en varios meses,de hecho me trataron bien, aunque a veces si pensaron que era americana.
    Pero una de las veces me acompanyo mi hermano en un viaje y si que hubo algunas muestras hacia el, ya que tiene un aire arabe por la piel morena, barba y algunos rasgos. Notaba que cuando ibamos claramente juntos hablando o en un restaurante no habia problema, pero cuando estabamos un poco distantes sentados en el metro o algo, veia como alguno se apartaba de el o le evitaba.
    Nosotros nos lo tomamos con humor pero a otra persona podria resultarle un problema en otras ocasiones.
    Tambien puedo hablar de la otra situacion, un coreano o asiatico en espanya en lineas generales es tratado como un "chinito", la mayoria de las veces de manera despectiva y gritado a pleno pulmon sobretodo por la gente mas joven, en mi caso particular, siendo socio del gimnasio y siendo echado de los aparatos por otros socios por creerse superiores.
    Con esto quiero decir que esto pasara,por desgracia, en cualquier lugar en mayor o menor grado segun al grupo racial al que uno pertenezca, sera mirado con mejores o peores ojos y tratado de tal manera.
    Ojala algun dia no haya estos problemas pero lo veo bastante dificil.

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    1. En Corea el racismo se aprecia en su justa medida cuando ya llevas un par de años en el país, porque al principio es casi invisible. En otros lugares como España se aprecia desde el primer momento porque hay auténticos energúmenos que aparte de racistas son maleducados y brutos. Me estoy acordando de la paliza dada la semana pasada a un turista estadounidense-asiático en una localidad mediterránea.

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