lunes, 7 de junio de 2021
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10 videojuegos que marcaron mi vida

En uno de los posts que escribí durante el Gran Confinamiento de 2020, hablaba de mi pasado y presente con los videojuegos, desde las primeras maquinitas de plataformas a los modernos juegos de rol vía móvil. Un año más tarde, en este post de hoy, voy a dejar por escrito mi top 10 de videojuegos, y como me es imposible ordenarlos por calidad o por el impacto que tuvieron en mi moldeable mente, voy a ponerlos por orden cronológico.

Gorillas.bas


Gorilla.bas

Primer videojuego de ordenador que probé, en un 286 monocromo. Mis primeras risas delante de una pantalla, mi primera colonia Chispas. Era un juego para dos jugadores, por turnos, sin acción, en el que simplemente se introducían una velocidad y ángulo de lanzamiento de plátano con el que destruir al gorila oponente. Muchas veces, tras abrir boquete en los edificios cercanos.


PC Fútbol


PC Futbol

Heredero de la Liga Fantástica Marca y precursor de todos los managers virtuales de hoy en día. El PC Fútbol triunfó por trasladar a los PCs de toda España la experiencia no solo de jugar a un videojuego de fútbol, sino la simulación de gestión de un club de fútbol. Primero con fichajes, luego con gestión económica del estadio, luego con la evolución de los propios jugadores, cada versión traía nuevas funcionalidades que hacían al juego más interesante y complejo. Además, empleaba la imagen del muy querido Michael Robinson, en aquellos años de El Día Después. Jugué varias temporadas en casa de un amigo, los dos tomando turnos delante de su PC. La llegada de internet mató esta forma de jugar.


Quake


Quake

Como el Doom pero en auténtico 3D, esta es la mejor definición que puedo dar del Quake. Monstruos aterradores, ambientes oscuros con trampas a cada paso, una jugabilidad insuperable y, por si todo esto fuera poco, una banda sonora a cargo de Nine Inch Nails. La campaña monojugador es una experiencia fantástica que merece la pena repetir en diferentes modos de dificultad. Y qué decir del modo multijugador, que supuso una auténtica revolución. Con decir que se hicieron torneos de Quake en la universidad donde estudiaba, sobran más explicaciones.


Saga de Baldur's Gate


Baldur's Gate

Los dos Baldur's Gate, con sus respectivas expansiones, son para mí la gran joya de los juegos de rol. Los meto en el mismo saco porque realmente son muy similares en cuanto a gráficos y mecánicas. Las historias, en cambio, son muy diferentes y dan pie a sendas campañas larguísimas llenas de misiones principales, secundarias y terciarias. La manera en que se podían enrolar en el grupo diferentes personajes, no siempre bien alineados con el carácter del resto, y que podían afectar a la forma en que el mundo se relacionaba con nosotros, daba muchísima profundidad al juego. Días y días, semanas y semanas, de diversión asegurada con estos juegazos. Eso sí, solo monojugador.


Starcraft


Starcraft

El juego que en Corea del Sur es casi una religión. Starcraft es una versión espacial con gráficos mejorados de los también muy exitosos Warcraft. Lo mejor de este juego de estrategia es lo bien equilibradas que están las tres razas -terran, zerg y protoss-, pese a ser completamente diferentes entre sí. La campaña monojugador es divertida, va alternando entre las tres razas, y algunas de las fases son auténticos desafíos. El modo multijugador, sin embargo, nunca me llegó a enamorar. ¿Quién quería pasar una hora con una partida de Starcraft cuando en ese tiempo podías hacer cientos de frags con Quake III?


Quake III Arena


Quake III Arena

Como el Quake, pero con gráficos mucho mejores y enfocado en el modo multijugador. Estaba tan enganchado al Quake que jugaba durante horas con bots, solo para no perder el pulso para las partidas con amigos reales, que hacíamos de vez en cuando juntándonos en una cocina y llenando el suelo de cables. Para esto teníamos que transportar nuestras torres sobremesa y los pesados monitores CRT de 17''. No había internet todavía, pero sobraban ganas y moral. Eran los años en los que programaba por placer, y desarrollé un programita en C++ que leía logs de Quake III Arena y presentaba las estadísticas de las partidas. Con una avalancha de mods desarrollados por la comunidad, con nuevos mapas y skins, había material para jugar durante décadas.


Ultima Online


Ultima Online

El Última Online fue mi primera experiencia con el juego a través de internet. Decir que fue una revolución es quedarse corto. Poder jugar desde el propio hogar con personas que estaban en cualquier lugar del mundo, en tiempo real, era algo impensable apenas un par de años antes. Además de esto, la gran novedad del UO fue el concepto de "juego permanente". Aquí no valía eso de salvar partida antes de un combate complicado; si perdías, tocaba empezar de nuevo  con las pérdidas correspondientes. Te desconectabas y, mientras tanto, el mundo seguía avanzando con el resto de jugadores activos. Otra novedad fue el concepto de "farmear", gracias al fantástico EasyUO y sus macros, dejando al personaje solo haciendo tareas automatizadas para subir habilidades. Grandioso juego, que además motivó mis primeras publicaciones online.


Pokemon Go


Pokemon Go

Muchos años pasaron, cambié de modo estudiante a modo currito y modo padre de familia, y durante casi dos décadas no presté a tención a los videojuegos. Un buen día, vi que lanzaban un juego que mezclaba mapas reales con la famosa franquicia de Pokemon, y decidí probarlo. Pokemon Go es un buen juego que solía llevar activo durante mis largos paseos por Seúl. Introducía muchas cosas nuevas, como la ubicación de objetos virtuales según el mapa del mundo real, e hicieron un buen trabajo añadiendo novedades poco a poco para evitar que el interés decayera demasiado pronto. Lo jugué varios meses, hasta que regresé a España y lo dejé de lado. Recientemente, contra todo pronóstico, le he instalado de vuelta para curiosear si mi personaje sigue activo. Sí que sigue, y he visto que el juego sigue contando con una importante comunidad de jugadores. Para mí, sin embargo, este tren ya pasó.


Dead Ahead: Zombie Warfare


Dead Ahead Zombie Warfare

Este es un jueguecito para móvil que me recomendaron en un stream por Twitch, lo probé por hacer la broma y me gustó. Lo mejor del juego es la música de terror y cómo se va haciendo más intensa conforme se agota el tiempo de la misión. Es un típico juego freemium pero no es necesario gastar dinero para ir avanzando. Los gráficos con mapas de bits son un simpático toque retro. Aparte del modo monojugador hay una especie de liga multijugador que puede mantener el interés por un poco de tiempo más. Sin ser ninguna maravilla, lo tengo suficientemente fresco como para que merezca un espacio en esta lista.


Magic Arena


Magic Arena

El único juego al que dedico tiempo hoy en día. Es la versión online moderna del juego de cartas Magic: The Gathering, que desde hace casi tres décadas ocupa en mi cabeza un lugar de tamaño variable. Si la primera versión online del juego fue muy meritoria pero adolece de una interfaz ridículamente antigua y compleja y una economía sangrante, esta nueva versión es visualmente atractiva y sencilla. El principal punto de queja por parte de la comunidad es otra vez la economía, pero en mi experiencia es perfectamente viable jugar gratis, sin meter dinero al juego, siempre y cuando se asuma la no tenencia de todas las cartas y se acepte entrar en el grindeo interminable de completar misiones cada 2-3 días, gastar el oro en drafts y las gemas en sellados. Para mí, Magic Arena significó el desenganche definitivo (espero) del juego físico, de forma que puedo vender mis cartas sin que me duela.

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