lunes, 24 de marzo de 2014
7 comentarios

De Busan a Fukuoka en un ferri volador

Mi primer viaje a Japón empezó con emociones fuertes desde el principio. Me subí a un tren Mugunhwa en Seúl una hora antes de medianoche y, tras cinco horas de chucuchú, llegué a Busan a las 4 de la madrugada. En cualquier otra ciudad caminar a esas horas desde la estación de tren hasta el puerto, con cámara el cuello y mochila al hombro, provocaría una fila de atracaderos jugándose el turno a piedra-papel-tijera, pero no en Corea. Tras media hora de paseo sin más sobresaltos que un par de borrachines apurando la última botellita verde, llegué al puerto y me lo encontré cerrado. La terminal internacional no abría hasta las seis, así que me pasé hora y media a la intemperie, comiendo galletas mientras oteaba el horizonte en busca de los primeros rayos de sol.

Entrada al puerto de Busan

Abrieron la terminal y cuando entré yo aún no había nadie. Esperé otro buen rato hasta que empezaron a llegar más viajeros con cara de sueño, subí al segundo piso y saqué la tarjeta de embarque. A los 115.000 won del trayecto de solo ida se unieron 23.200 wones que tuve que pagar por tasas. Al final el precio, incluido el viaje en tren y las tasas, fue más de lo que me habría costado ir en avión. No me importó, porque me gusta probar medios de transporte, y este viaje en ferri me dejó muy satisfecho. Anteriormente había usado ferris para ir de Irlanda a Francia, de Atenas a Santorini, de Hong Kong a Macao, y de Mokpo a Jeju. Todos resultaron viajes muy diferentes, y todos muy interesantes. Viajar en avión es más o menos igual siempre, pero hacerlo en barco o tren es una experiencia distinta en cada país.

Terminal internacional de pasajeros del puerto de Busan

Al ser víspera de Seollal había bastantes asientos libres, con más japoneses regresando que coreanos yendo. En unas fechas tan especiales en Corea no es fácil escaparse de las obligaciones familiares, aunque alguno sí que lo consiguió.

Interior del ferri de Busan a Fukluoka

El barcó zarpó a las 7:30, y cuando salía del puerto, aún despacito, el sol hizo por fin acto de presencia. Fue el instante perfecto, porque desde la terminal no podría haberlo fotografiado, y una vez alejados de la costa las imágenes habrían resultado mucho menos interesantes.

Amanecer en el puerto de Busan

Me encantan estas fotos del sol dejándose ver entre una maraña de grúas y pasos a nivel. Aunque los cristales del ferri estaban bastante sucios, al final las fotos no salieron tan mal.

El sol saliendo entre grúas

Busan, la segunda mayor urbe de Corea del Sur después de Seúl, es una ciudad curiosa. Se extiende por una porción bastante extensa de costa, adentrándose en la península en algunas zonas, y dejando otras sin urbanizar. Es como si fueran varias ciudades unidas por barrios puente y líneas de metro. Desde luego es muy diferente de Seúl, tanto en orografía como en espíritu. Por lo poco que conozco de Busan creo que es una ciudad entretenida y agradable para vivir, con mucho que ver y hacer, y supongo que Robert estará de acuerdo con esto.

El sol saliendo en el mar de Busan
El sol amaneciendo bajo una autopista

Echando la vista atrás también pude disfrutar de la vista de Busan desde el mar. Al salir del puerto escribí unos últimos tuits rápidamente antes de quedarme sin cobertura. Sin embargo, media hora más tarde, cuando ya habíamos dejado atrás la última islita, aún tenía cobertura. Una hora más tarde, casi en la mitad del viaje, aún tenía una milagrosa rayita de cobertura y podía conectarme a internet. No me explico cómo teníamos cobertura tan lejos de la costa. Un poco más y los operadores coreanos funcionan también en Japón.

Montaña de Busan vista desde el mar

Cuando llevábamos hora y media de viaje, justo a medio camino, pude ver el ferri que iba en dirección contraria. Estos ferris no navegan, sino que "vuelan" sobre el mar. Tienen una quilla muy alargada con palas orientables en su parte baja, de forma que al coger velocidad impulsan el barco hacia arriba. Así, apenas hay contacto entre el barco y el mar, y el consumo de combustible es menor. Por supuesto, la comodidad de los pasajeros aumenta muchísimo. Es parecido a volar en avión, porque no se siente nada de oleaje. Nunca había ido en un barco así, y me pareció fantástico.

Ferri volador de Fuokuoka a Busan
No surca el mar sino vuela, un ferri bergantín.
Una hora después, cuando ya eran las diez de la mañana, Fukuoka apareció tímidamente entre la bruma que cubría la costa de Japón. El ferri bajó la velocidad, y nos acercamos al puerto lentamente, como disfrutando del momento.

Mi primera imagen de Japón

La silueta de los edificios se fue haciendo cada vez más nítida, hasta que en un momento dado se empezaron a distinguir algunos. Como por ejemplo la Torre de Fukuoka, que pasa por ser uno de los atractivos turísticos de la ciudad, pero a la cual no fui. Demasiados templos y demasiada vida que ver en apenas día y medio como para andar subiendo a torres.

Silueta de los edificios de Fukuoka

Bajamos del barco a las 10:30 según lo previsto, tras tres horas de rápido y plácido viaje. La niebla ya se había despejado y el cielo lucía un radiante color azul. La temperatura también era fantástica, con unos 20 grados que hacían de Fukuoka un paraíso en contraste con las temperaturas aún bajo cero que había dejado en Seúl.

Ferri Beetle que una Japón y Corea del Sur

Tras unos rápidos trámites de inmigración, durante los cuales un funcionario japonés deshizo y rehizo mi mochila dejándome la ropa mejor doblada de lo que estaba (ojo con esto, que es verídico), compré una tarjeta de transporte de un día y salí del edificio de la terminal portuaria para dar inicio a mi primer fin de semana en Japón.

Terminal de pasajeros internacionales del puerto de Hakata en Fukuoka

En vez de tomar un autobús a ciegas decidí ir caminando hasta encontrarme una estación de metro. Cuando llevaba caminados apenas unos metros la ciudad me dio la bienvenida, y yo se lo agradecí de corazón.

Mensaje de bienvenida en Fukuoka

→ Tras haberlo probado, recomiendo usar el ferri para viajar a Japón. Si te he convencido, aquí tienes la web: http://www.kobee.co.kr

✈ Si quieres sabes más, puedes ver el post resumen de mi primer viaje a Japón.
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  1. Genial, gracias por compartir esta experiencia Felipe, me parece muy interesante Busan, más que Seúl, que siempre es mostrada.

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    1. Las dos ciudades tienen sus puntos de interés y sus problemáticas. A mí me gusta más Seúl, aunque solo sea porque es una ciudad que conozco mucho mejor que Busan. Si viviera en Busan probablemente sería al contrario.

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  2. Yo sólo lo probaría en caso de no tener vuelo disponible. El avión dura sólo 40 minutos y a mí me costó mucho menos. Para pasar la experiencia, bien, pero de ahí a recomendarlo teniendo avión al mismo precio o más barato...

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    1. En viajes tan cortos el avión no siempre es la mejor opción, porque los puertos suelen estar más cerca del centro que los aeropuertos y para tomar un ferri no hay que esperar tanto y los procedimientos son más sencillos. De todas formas, concuerdo en que para ir de Busan a Fukuoka es más práctico el avión, pero a mí la experiencia del ferri me gustó mucho y por eso la recomiendo :)

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    2. Ya pero en este caso concreto del que hablamos, el aeropuerto de Fukuoka está en pleno centro de la ciudad xD

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  3. Me agrado mucho esto, estoy planeando un viaje y era algo que quería hacer de korea a Japón.

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    1. Pues no lo dudes, es una experiencia interesante que además no te hará perder tiempo ni dinero.

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